viernes, 12 de septiembre de 2008

Crónicas de una Mente asesina


Se derrama sangre, que poco a poco va esmaltando las paredes de una sinergia ilógica y esquizofrénica, mil golpes difundidos a través de la ira de el corazón, corrompiendo con toda vertebra que se encuentre en su camino, se va la mente, y se muere la gente, corren grandes flujos de adrenalina maligna, sobrepasando aún los limites que tiene lo extremo, gritos, con arrechera llevada por dentro, (porque no se le puede llamar ira..)
Son cabezazos dados con una fuerza extrema a la pared como si el dolor no existiera, uno tras uno van cayendo, sonidos de ametralladoras en mi mente, invasiones que vienen ahí al frente.
Bombas y granadas explotando a tres dedos de tu frente, mato, busco, encuentro y aunque el alma sea ingenua, de un tiro se la va la masa cerebral sin ninguna carga, entrenado para matar, descuartizar y golpear, no hay sentimientos, no hay remordimientos, te sientes bien, te sientes fuerte, buscando a donde mas van a haber batalladores en busca de muerte, busco mi fin, busco mi muerte, pero que morir sea digno, y vivir sea eterno, sin fin de palabras vienen a mi mente cuando me dicen “Deja la matanza de gente inocente”
_no hay inocentes,
_No existe la gente,
Respuestas formuladas de maneras nada congruentes, ya que ni tengo mente, ni tengo cuatro dedos de frente, mi fuerte es la muerte, mi vida es mi muerte, mi mundo es matar a la gente.
_Cruel yo, naaah, corre por que ya sabrás lo que es ser cruel, fielmente puedo llegar a ser amigable y matar velozmente, si fuera cruel te torturaría hasta dejarte inconsciente.
Matón, acecino, sicario, esquizofrénico, llámame como me quieras llamar, el mundo esta lleno de muchos como yo, y aunque mi corazón me diga que no lo haga, aún no logro superar lo hermoso que es para mi ver sangre en mi frente.

martes, 9 de septiembre de 2008

Inocencia




La calle camina sola, sin mas preámbulos que gritar sin cesar, la calle a veces esta oscura no tiene modo de expresión, ni una pasión total, muchas veces no le queda sino hablar consigo misma, para lograr el panorama observar, es un mundo mas que cobra vida cuando llega nuestra sociedad, por la misma puedes caminar, gritar, solo mirar, pasar por muchas ventanas de ilusión que quizás te pueden engañar, y no, no es un sueno que no va a terminar, es simplemente la vida real, no hay ni besos ni abrazos, todos caminamos pendientes de lo nuestro, con la cabeza en alto, con expresiones maduras, y amargas para que por bobos no lleguemos a pasar, de vez en cuando se ve una criatura que rompe la ceguera infernal que nos rodea, rompe el sistema que llevamos a cabo, tal cual virus de computadora que carcome el sistema, pero en nuestro caso esta criatura no nos carcome sino que nos saluda y acaricia.
Quizás es algo que no habíamos visto antes, ya saben… ese sentimiento de niño de ver, sentir, compartir con algo nuevo, una ingenuidad hermosa que poco a poco se ha desaparecido con esta sociedad, se nos ha ido la inocencia de niños, esa sonrisa que es difícil de borrar, ya que tiene una belleza que dura y dura, pero de tanto intentar cambiarla simplemente desaparece. Que hermosos, que hermosos esos ojos chiquiticos de un niñito que nos mira, como si nunca hubiese visto un ser igual, bizarro y complicado, un ser que se preocupa por cosas que lo dañan…
Es duro pero es real, milímetro a milímetro desaparecen sonrisas y miradas inocentes, que se vuelven canas y arrugas en la frente, gritos llenos de explosiones y emociones, raíces de amargura que crecen y crecen, sacos de papas que cargamos en nuestras espaldas que poco a poco se pudren y luego nos dañan a nosotros.
Creemos que nos las sabemos todas, pero tarde o temprano tocamos fondo y se muere nuestra “verdad”.
Nos damos cuenta, nos damos cuenta que no nos sirve de nada criticar la sociedad, todo sigue su rumbo, nada cambia al menos que sea a palos, duras realidades que golpean, pero que son verdad, a la final no nos queda sino comer pescado… tomamos la carne y dejamos las espinas, puede que en algún momento pase una espina y se atore en nuestra garganta, ahí, en ese momento será que tendremos que tocar fondo de nuevo y andar con mas cuidado, y intentando ser niños de corazón, con inocencia, obediencia, viendo literalmente las cosas…