martes, 9 de septiembre de 2008

Inocencia




La calle camina sola, sin mas preámbulos que gritar sin cesar, la calle a veces esta oscura no tiene modo de expresión, ni una pasión total, muchas veces no le queda sino hablar consigo misma, para lograr el panorama observar, es un mundo mas que cobra vida cuando llega nuestra sociedad, por la misma puedes caminar, gritar, solo mirar, pasar por muchas ventanas de ilusión que quizás te pueden engañar, y no, no es un sueno que no va a terminar, es simplemente la vida real, no hay ni besos ni abrazos, todos caminamos pendientes de lo nuestro, con la cabeza en alto, con expresiones maduras, y amargas para que por bobos no lleguemos a pasar, de vez en cuando se ve una criatura que rompe la ceguera infernal que nos rodea, rompe el sistema que llevamos a cabo, tal cual virus de computadora que carcome el sistema, pero en nuestro caso esta criatura no nos carcome sino que nos saluda y acaricia.
Quizás es algo que no habíamos visto antes, ya saben… ese sentimiento de niño de ver, sentir, compartir con algo nuevo, una ingenuidad hermosa que poco a poco se ha desaparecido con esta sociedad, se nos ha ido la inocencia de niños, esa sonrisa que es difícil de borrar, ya que tiene una belleza que dura y dura, pero de tanto intentar cambiarla simplemente desaparece. Que hermosos, que hermosos esos ojos chiquiticos de un niñito que nos mira, como si nunca hubiese visto un ser igual, bizarro y complicado, un ser que se preocupa por cosas que lo dañan…
Es duro pero es real, milímetro a milímetro desaparecen sonrisas y miradas inocentes, que se vuelven canas y arrugas en la frente, gritos llenos de explosiones y emociones, raíces de amargura que crecen y crecen, sacos de papas que cargamos en nuestras espaldas que poco a poco se pudren y luego nos dañan a nosotros.
Creemos que nos las sabemos todas, pero tarde o temprano tocamos fondo y se muere nuestra “verdad”.
Nos damos cuenta, nos damos cuenta que no nos sirve de nada criticar la sociedad, todo sigue su rumbo, nada cambia al menos que sea a palos, duras realidades que golpean, pero que son verdad, a la final no nos queda sino comer pescado… tomamos la carne y dejamos las espinas, puede que en algún momento pase una espina y se atore en nuestra garganta, ahí, en ese momento será que tendremos que tocar fondo de nuevo y andar con mas cuidado, y intentando ser niños de corazón, con inocencia, obediencia, viendo literalmente las cosas…

1 Explosiones:

Apocalipsis dijo...

dejeme decirle q bastante bueno de pana jeje
no hay mucho q decir estoy algo seco pero encerio bastante fino bro
hablamos